Nos hemos planteado alguna vez la siguiente pregunta: ¿Qué es un arquitecto?
Según las definiciones de la RAE (Real Academia Española):
– Arquitecto: persona que profesa o ejerce la arquitectura.
– Arquitectura: arte de proyectar y construir edificios.
Lo siguiente sería preguntarnos ¿qué es proyectar?, y siguiendo con las definiciones de la RAE:
– Proyectar: hacer un proyecto de arquitectura o ingeniería.
Hay más definiciones pero he seleccionado ésta, y claro ahora me planteo ¿qué es un proyecto?, volvamos a las definiciones de la RAE:
– Proyecto:
1. adj. Geom. Representado en perspectiva.
2. m. Planta y disposición que se forma para la realización de un tratado, o para la ejecución de algo de importancia.
3. m. Designio o pensamiento de ejecutar algo.
4. m. Conjunto de escritos, cálculos y dibujos que se hacen para dar idea de cómo ha de ser y lo que ha de costar una obra de arquitectura o de ingeniería.
5. m. Primer esquema o plan de cualquier trabajo que se hace a veces como prueba antes de darle la forma definitiva.
¿Estas definiciones contestan a nuestra pregunta? En principio parecen respuestas evidentes, claras y sencillas.
Pero este post no está dirigido únicamente a arquitectos, sería un error por mi parte escribirlo pensando tal cosa, porque no sé quién va a leerlo, si es que lo lee alguien, y si es así ¿quién lo lee?.
Si lo lee algún arquitecto/a, sé que no necesitan estas definiciones, lo tendrán muy claro, y cada definición será distinta y correcta, pero me gustaría remarcarles algo y que creo que no debemos olvidar nunca y es que según la definición de arquitecto somos personas.
Si lo lee alguien que no es arquitecto/a estoy seguro que a muchos de ellos, no a todos, les viene a la cabeza «definiciones» de arquitecto nada agradables ni simpáticas, y es muy posible que alguna sea acertada.
Así pues, el arquitecto debe preguntarse: ¿cómo me percibe la sociedad? es decir ¿valoran mi profesión, me ven como un profesional? o por el contrario me ven como alguien qué en ocasiones la ley les exige (como un trámite más) y qué cobra mucho, y que si puedo evitar ese gasto lo voy a hacer.
A estas personas quisiera aclararles que no todos los arquitectos/as somos iguales en imagen y comportamiento, como puede ocurrir en cualquier profesión, una vez leí en un post que se titula: …el arquitecto debe ser… y uno de los comentarios decía lo siguiente: «…debería ser… Algo más humilde y sensato a la hora de diseñar algunas soluciones financiadas por todos con dinero público»
Cierto, totalmente de acuerdo, pero insisto e insistiré siempre, no todos respondemos al patrón de aquél que desvirtúa nuestra profesión y es de aplicación para todas las profesiones.
Por lo tanto, el arquitecto no es un «trámite», es un profesional que ayuda, asesora, interpreta los sueños de su cliente y los refleja en un proyecto real, y que debe considerar a todo cliente, a todo encargo, a todo proyecto, con la misma importancia y poner nuestro corazón en cada uno de ellos.
Estamos en la obligación de meditar cada proyecto como si fuera para nosotros, y reflexionar con cada cliente, sin olvidar sus condicionantes, para conseguir sacar y plasmar sus sueños, al final se trata de construir esos sueños, hacerlos realidad entre todos los agentes implicados, y es una inversión importante y duradera, así que estamos en la obligación de ser honestos.
Respecto a si somos caros o no, pues todo depende del cristal con que se mire o se compare, esta cuestión conlleva muchas otras, y algunas de ellas para personas ajenas a esta profesión (incluso muchos estudiantes de arquitectura) son desconocidas y que en un post intentaré explicar, pero no olvidemos que se trata de una profesión liberada, y por lo tanto cada uno puede cobrar según estime valen sus servicios.

